
DESRATIZACIÓN
Los roedores son vectores de enfermedades, causan daños a nuestras propiedades y compiten por nuestra comida almacenada, lo que genera importantes riesgos sanitarios y pérdidas económicas. Por lo tanto, es esencial implementar un control adecuado, y la desratización se define como el conjunto de técnicas de saneamiento utilizadas para el control o exterminio de roedores.
El tratamiento se basa en la aplicación, control y reposición continua de puntos de cebadura con rodenticidas de segunda generación, de efecto anticoagulante y gran resistencia a la humedad. Los rodenticidas utilizados pueden presentarse en diferentes formas: encerados, líquidos, pelletizadas, en polvo y/o cebo fresco. Estos productos se colocan en estaciones cebadoras tubulares, bebederos o en bolsas de papel, todos claramente señalizados y rotulados para evitar su manipulación por parte de terceros.
La disposición de los mecanismos de control se organiza según las líneas de defensa establecidas, como cordones perimetrales, áreas exteriores de edificios y puntos críticos. Además, se complementan con el uso de trampas de captura viva, trampas mecánicas, trampas pegajosas, y monitoreo con placebos, entre otros métodos.
El control físico y cultural juega un papel fundamental en la prevención, al buscar evitar la entrada y multiplicación de roedores. Entre las medidas preventivas se incluyen el cierre hermético de contenedores de residuos, la instalación de rejillas en conductos de aireación y el uso de brazos hidráulicos en puertas.